Me gustaría comenzar esta publicación diciendo que Perú cuenta con una gran riqueza de recursos naturales (minerales, flora y fauna) y un patrimonio cultural y turístico excepcional.
Sin embargo, muchas decisiones políticas se toman sin un análisis integral, como un análisis PESTE (Político, Económico, Social, Tecnológico y Ambiental). Esta falta de visión sistémica genera un desequilibrio entre las regiones, haciendo que Lima aparezca como la única área con servicios públicos aceptables —aunque no siempre de alta calidad— y servicios privados diferenciados con acceso limitado.
Casi el 40% de los 33 millones de habitantes del país viven en Lima, lo que limita la presencia del Estado en zonas más remotas y, en consecuencia, afecta la productividad en otras regiones.
Como profesionales, esto nos obliga a analizar con cuidado cada propuesta del Estado peruano. Por ejemplo, hemos seguido de cerca las “Zonas Económicas y Comerciales del Perú – ZEE” (Ministerio de Comercio Exterior y Turismo), que buscan funcionar como corredores protegidos para la actividad económica. Nuestro compromiso como empresa es mapear las acciones de todos los actores para ofrecer de manera consistente el mejor servicio posible.
Los que amamos Perú estaremos siempre listos —con dedicación y cuidado— para recibir visitantes y mostrar nuestro país de la mejor manera posible. Porque servir y compartir siempre trasciende cualquier realidad presente.